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Reid Hoffman deja la junta de Microsoft para apostar todo por Manas AI, su startup de IA para descubrir medicamentos
Sección
IA

Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn y uno de los inversionistas más influyentes del ecosistema tecnológico de Silicon Valley, acaba de dar un paso que no cualquiera da cuando tiene un asiento cómodo en la junta directiva de una de las empresas más valiosas del planeta: se sale. Después de una década en el consejo de Microsoft —periodo en el que la compañía pasó de valer unos cuantos cientos de miles de millones a convertirse en una de las dos o tres empresas más capitalizadas de la historia humana, en buena medida gracias a su apuesta agresiva por OpenAI y la inteligencia artificial— Hoffman anuncia su salida para enfocarse de tiempo completo en Manas AI, su startup de descubrimiento de medicamentos impulsada por IA.

Laboratorio de descubrimiento de medicamentos con inteligencia artificial

El "modo fundador" como declaración de intenciones

Hoffman mismo usa la frase founder mode para describir lo que viene: ese estado mental en el que uno deja de ser el tipo que supervisa y se convierte en el tipo que construye. No es un concepto nuevo —Paul Graham lo popularizó hace un par de años con un ensayo que sacudió a toda la clase gerencial de las startups— pero que alguien con el perfil de Hoffman lo invoque en voz alta dice mucho. A sus 58 años, con una fortuna construida sobre LinkedIn, PayPal y decenas de inversiones exitosas, no necesita demostrarle nada a nadie. Si se mete en modo fundador, es porque cree que lo que viene con Manas AI vale el costo de oportunidad de dejar atrás uno de los consejos corporativos más codiciados del mundo.

La pregunta obvia es: ¿por qué ahora? La respuesta corta es que el descubrimiento de medicamentos con IA está en un punto de inflexión real. No el tipo de inflexión que los VCs inventan para justificar valuaciones; el tipo donde los modelos de lenguaje y las redes neuronales especializadas están empezando a comprimir ciclos de investigación que antes tomaban décadas. Empresas como Isomorphic Labs (DeepMind), Recursion Pharmaceuticals y Insilico Medicine llevan años trabajando en este espacio, y los resultados —aunque todavía tempranos— son suficientemente prometedores como para que alguien con el olfato de Hoffman decida que el momento de entrar en serio es este.

Manas AI: más que un nombre raro

Manas AI no es una startup nueva que Hoffman acaba de sacar del sombrero. Viene trabajando en ella con un equipo que combina biología computacional, química medicinal y modelos de IA de última generación. El pitch central es usar inteligencia artificial para identificar y validar candidatos a fármacos de una manera que los métodos tradicionales simplemente no pueden igualar en velocidad ni en escala. Si funciona —y ese "si" es enorme— estamos hablando de comprimir el pipeline de desarrollo de un medicamento de forma significativa, con implicaciones que van mucho más allá del negocio: enfermedades raras, resistencia a antibióticos, cánceres que hoy no tienen tratamiento efectivo.

Pero seamos honestos: el cementerio de startups de biotech e IA está lleno de promesas similares. La diferencia aquí, si es que la hay, es la combinación de capital que Hoffman puede movilizar, las conexiones que tiene en el mundo científico y corporativo, y el momento histórico en que los modelos de IA finalmente están maduros lo suficiente para hacer trabajo real en biología molecular. No es garantía de nada, pero es una combinación que no se ve todos los días.

Lo que esto dice del ecosistema tech en 2026

Hay una lectura más amplia que vale la pena hacer. Que Hoffman prefiera Manas AI a su silla en Microsoft no es solo una decisión personal: es una señal de hacia dónde cree que está la acción real. Microsoft ya ganó su apuesta con OpenAI —o al menos está en una posición dominante en el juego de las plataformas de IA. Esa mesa ya está servida. La siguiente frontera, según la lógica de Hoffman, no es construir mejores chatbots ni mejores copilots de código; es aplicar toda esa potencia computacional a problemas del mundo físico que tienen consecuencias humanas concretas: salud, energía, materiales.

Startup de biotech e IA en Silicon Valley

En ese sentido, la salida de Hoffman de Microsoft no es una retirada. Es una apuesta de que el juego más interesante ya no está en Redmond sino en los laboratorios donde la IA se encuentra con la biología. Si tiene razón, en unos años estaremos hablando de Manas AI como uno de los pivotes clave de esta era. Si se equivoca, habrá perdido un asiento en la junta más lucrativa del sector tech. Para alguien con su trayectoria, cualquiera de los dos resultados es, curiosamente, respetable.