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Native Instruments y A. G. Cook se unen para lanzar Super*Saw, el sintetizador que redefine el hiperpop
Sección
Música

Hay colaboraciones que tienen sentido comercial y hay colaboraciones que tienen sentido cultural. La que acaban de anunciar Native Instruments y A. G. Cook pertenece claramente a la segunda categoría, aunque tampoco le hace feos a la primera. El resultado se llama Super*Saw, un sintetizador de software que lleva el nombre de una de las formas de onda más icónicas —y más abusadas— de la historia de la síntesis electrónica: el supersaw, ese muro de osciladores ligeramente desafinados entre sí que define todo, desde el trance europeo de los noventa hasta la estetica maximalist del hiperpo actual. Que A. G. Cook sea la firma creativa detrás de este instrumento no es un detalle menor: es el productor y compositor que más ha hecho en la última década por convertir esa textura chirriante, casi de juguete roto, en un lenguaje musical legítimo y reconocible. PC Music, SOPHIE, Caroline Polachek, Charli XCX — su huella sonora está en todo lo que suena raro y brillante al mismo tiempo.

Interfaz del Super*Saw mostrando osciladores en detuning

El Super*Saw no es simplemente un preset pack ni un plugin genérico con el nombre de una celebridad pegado encima. Según la información disponible, Native Instruments desarrolló el instrumento en colaboración directa con Cook, lo que implica que la arquitectura sonora responde a una visión estética específica, no a un brief genérico de marketing. Esto importa porque el mercado de plugins está saturado de "colaboraciones" que son en realidad endorsements disfrazados: alguien firma un documento, aparece en una foto y listo. Aquí, la promesa es diferente. El instrumento parte del concepto del supersaw clásico —múltiples osciladores en detuning, generando ese coro denso y casi abrasivo— pero lo lleva hacia territorios que Cook ha explorado en su obra: síntesis granular, texturas distorsionadas, ese espacio entre lo sintético y lo orgánico que hace que su producción suene simultáneamente futurista y nostálgica.

Desde el ángulo técnico, el Super*Saw opera dentro del ecosistema de Native Access, lo que significa integración con Komplete y compatibilidad con el flujo de trabajo estándar de NI. Esto es relevante porque democratiza el acceso: no necesitas hardware especializado ni un setup exótico para meter mano al instrumento. Cualquier productor con una licencia activa puede descargarlo y empezar a trabajar. El modelo de distribución de NI, que ha ido migrando hacia suscripciones y bundles en los últimos años, hace que plugins como este lleguen a una base de usuarios mucho más amplia que la que podría alcanzar una casa de software independiente.

Lo que resulta analíticamente interesante es el momento en que esto ocurre. El hiperpo como movimiento ya atravesó su ciclo de hype, su período de backlash y su fase de absorción por el mainstream. Artistas como Charli XCX llevan tiempo siendo reseñados en publicaciones que antes los ignorarían, y la estetica que Cook ayudó a construir ya aparece en comerciales de televisión y bandas sonoras de series de streaming. En ese contexto, lanzar un sintetizador que codifica esa estética en un instrumento accesible tiene una lectura doble: por un lado, es una canonización, una forma de decir "este sonido ya tiene suficiente peso cultural para merecer su propia herramienta". Por otro, es una apertura, una invitación a que productores de cualquier nivel exploren ese lenguaje sin tener que reverse-engineer años de producción de Cook desde cero.

El nombre mismo, Super*Saw, es un guiño deliberado. El asterisco —ese signo que en tipografía indica una nota al pie, una excepción, algo que requiere aclaración— encaja perfectamente con la estética de PC Music, que siempre ha jugado con la idea de lo sintético como algo que necesita comillas, que se presenta a sí mismo como una simulación consciente de algo más. No es un supersaw. Es un super*saw. La diferencia está en los matices que Cook y NI han construido encima de la forma de onda original.

Para los productores mexicanos y latinoamericanos, este lanzamiento tiene una dimensión práctica adicional. El ecosistema de Native Instruments tiene penetración real en la región, con usuarios activos en estudios independientes de Ciudad de México, Monterrey, Bogotá y Buenos Aires. Un plugin de esta naturaleza, integrado en Native Access, llega sin barreras de distribución física y con soporte técnico dentro de la plataforma. Eso no es trivial en mercados donde conseguir hardware específico sigue siendo complicado y caro.

Productor trabajando con el ecosistema Native Instruments en un estudio independiente

El Super*Saw está disponible ahora. Si produces música electrónica y no te ha pasado por la cabeza explorar qué hace A. G. Cook con un oscilador, este es un buen momento para ponerse al corriente.