Cocoon en 528 Ibiza: de día un 10, de noche otra historia
Mi primer evento en Ibiza fue Cocoon en 528. Llegué desde el hotel en taxi — 30 euros, 40 minutos de viaje. En Europa los gastos han corrido aproximadamente cuatro veces más que en México, pero los taxis no tienen nada que ver con los de Cancún o Tulum en modo turista, donde te cobran hasta 800 pesos por diez minutos y con cara de que te están haciendo un favor. Acá el taxímetro manda, sin distinción, sin regateo, sin drama. Treinta euros por cuarenta minutos de carretera no me parece exorbitante. Punto para Europa en ese rubro.

La entrada al evento fue rápida, pero la revisión fue de las más exhaustivas que he vivido. Mariconera completamente vaciada, cajas de cigarro abiertas, todo. Lo cual me dejó con una pregunta genuina que todavía no tengo respuesta: si la seguridad en la puerta es así de minuciosa, ¿cómo es que adentro circula de todo sin el menor disimulo? No tengo respuesta. Solo la pregunta.
El evento tenía dos partes con Sven Väth como headliner. La primera al aire libre, de 4pm a 11pm. La segunda adentro del club. La parte de día fue genuinamente buena — ambiente, luz, música, gente que todavía funcionaba con sus facultades. Me tomé cuatro tequilas. Patrón abunda en España, dato que agradezco.
Cuando llegó el corte para entrar a la segunda parte, la "euforia" del público era bastante evidente. Muchos optaron por retirarse justo en ese momento, que fue cuando entendí por qué. No es que me impresione ver gente en ese estado — en México se consume en todos los antros y ya es paisaje — pero el nivel aquí es otro, y lo más llamativo es que nadie ni siquiera intenta disimularlo. Cero discreción. Consumo abierto, masivo, sin que nadie voltee a ver.
Y entonces pasó lo que no esperaba de Sven: empezó a extender loops del mismo track hasta treinta minutos. Treinta. Minutos. Del mismo loop. La gente como zombie ni lo notaba, obvio. Yo sí. Y me empezó a aburrir.
Aclaración necesaria: yo no consumo ese tipo de sustancias. Soy borrachote de cubas, pero cuando una cuba te cuesta entre 25 y 40 euros, se te quitan las ganas bastante rápido. Salí a comprar una y fumar un cigarro. Al volver todo estaba peor.
Lo que a mí me prende en un evento es la música. Puedo ignorar a la gente si el set vale la pena. Pero cuando ni la música ni el ambiente ayudan, no hay razón para quedarse. Me fui.
Veredicto final: 528 de día, 10 de 10. El ambiente, el sonido, la luz, la energía — todo impecable. De noche, estuvo de más. No fue el evento, fue la combinación de un set decepcionante y un público que literalmente ya no estaba ahí.
De regreso al hotel noté bastante movimiento policiaco en la zona. En ese momento me pareció normal, parte del paisaje. Después entendí que no era tan normal. Eso lo cuento en el siguiente post.
Siguiente parada: Café del Mar al atardecer. Ya era hora de algo que no requiriera sobrevivir la noche.

Yo llegando a 528 Ibiza

Yo en Cocoon con un tequila