Keinemusik en Pachá: última visita, sin nostalgia
Anoche fue Keinemusik en Pachá. Y probablemente fue la última vez que pongo un pie ahí, no porque algo dramático haya pasado, sino porque simplemente no me quedó. El set estuvo bien, Keinemusik hace lo suyo y no hay mucho que reprocharle musicalmente. Pero el lugar en sí... no sé. Pachá tiene esa fama de ser el templo de Ibiza, el nombre que todo mundo repite, y yo llegué con esa expectativa y me encontré con algo bastante más mundano: imposible caminar, gente encimada en todos lados, y —siendo honesto— más de uno que necesitaba con urgencia conocer el concepto del desodorante. No es exageración, es reporte de campo.

Lo que sí rescato sin dudar: un tipo en la barra que me atendió de poca madre toda la noche. Atento, amable, sin esa actitud de "¿quién eres tú para hablarme?" que a veces se respira en lugares así. Y los de seguridad igual, nada de prepotencia. Entonces el problema no es el venue, no es el staff. El problema es la mezcla de gente que termina concentrándose ahí. Y eso no lo controla nadie.

Hay algo que nadie te dice antes de venir a Ibiza solo: la isla está diseñada para grupos. La mayoría de la gente llega en manadas de amigos, en paquetes de 8, 10, 15 personas que se conocen de toda la vida y que vienen a hacer exactamente lo que hacen juntos en casa pero con mejor soundtrack. Y si llegas solo, lo notas. No es que te traten mal, es que simplemente no encajas en la dinámica. A veces hasta te miran raro, como si viajar solo fuera algo que necesita explicación. Los españoles y los franceses en particular no ayudan mucho con eso —no son gente que te abra la conversación fácilmente, o al menos esa ha sido mi experiencia estas noches.
Siendo completamente sincero: Ibiza no está siendo lo que esperaba. No en el sentido de que todo salga mal, sino en el sentido de que la imagen que uno construye mentalmente antes de llegar —esa de conexión total con la música, con la energía, con algo casi espiritual— choca contra la realidad de que esto es también un negocio masivo, lleno de turismo de fin de semana y gente que viene a decir que estuvo aquí más que a realmente estar. Eso cansa. Y vivirlo solo lo hace más evidente.
No me arrepiento de haber venido. Pero tampoco voy a romantizarlo solo porque Ibiza tiene el peso del nombre. Keinemusik sonó bien, la noche pasó, y mañana es Circoloco en DC10. Diferente filosofía, diferente crowd, diferente historia. A ver si ahí la cosa cambia de color.

Yo en Pachá con Keinemusik

Yo saliendo de Pachá