Ibiza día 1: dealers, alberca y sin leche deslactosada
Llegué a Ibiza y el primer día fue exactamente lo que necesitaba después de Madrid: sin prisas, sin agenda, sin nada que demostrarle a nadie. El hotel es el Vibra Algarb en Playa d'en Bossa, y la habitación tiene vista directa a la alberca y al mar. No es el Four Seasons, pero tampoco lo necesita ser. Es cómodo, limpio, bien ubicado, y cuando abres la ventana lo primero que ves es agua. Para lo que vine a hacer aquí, sobra y falta nada.

El desayuno continental fue exactamente lo que esperas de un desayuno continental: pan, quesos, jamón, fruta, café. Estándar. Funcional. Aquí me confirmé algo que ya venía sospechando desde Madrid: Europa tiene una relación muy seria con los quesos. Los hay de todos los tipos, colores, texturas y olores. Pero leche, leche así normal para tomar, escasea. Y leche deslactosada ni en sueños. Si eres intolerante a la lactosa y vienes a Europa, te aviso desde ahorita: trae tus propias estrategias porque aquí nadie te va a resolver ese problema.
El día lo pasé entre la alberca y la playa. Sin plan. Sin horario. Necesitaba ese reset después del vuelo trasatlántico y la escala en Madrid. Playa d'en Bossa tiene esa vibra rara donde conviven familias, turistas de todo el mundo, gente que lleva días sin dormir y gente que todavía no empieza. Todo en el mismo metro cuadrado de arena. Ibiza es eso: un lugar donde todos caben aunque no parezca que deberían.
La alberca del hotel tiene su propio ambiente. DJ de día, gente en el agua, tragos, el Mediterráneo de fondo. No es difícil entender por qué esta isla tiene el efecto que tiene en la gente. Hay algo en el aire, literalmente, que te baja las revoluciones aunque no quieras.
Y luego llegó la noche. Salí a caminar sin destino, solo a explorar la zona, ver qué había alrededor del hotel, sentir el pulso de la isla antes de los eventos grandes que vienen esta semana. En menos de 30 minutos de caminata nocturna conocí más dealers que todos los que conozco en México junto. Sin exagerar. Es parte del ecosistema aquí, no te sorprende, simplemente es parte del paisaje de Ibiza como los chiringuitos y los carteles de los clubes. Lo digo sin drama ni juicio: solo es la realidad del lugar.

Primer día bien. Cuerpo descansado, cabeza despejada, Mediterráneo en los ojos. Mañana empieza el verdadero motivo de estar aquí: Cocoon en 528 Ibiza. Para eso vine.

Yo en el balcón de mi hotel en Ibiza

Yo en la playa de San Antonio